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Las
reformas introducidas al Código de Procedimiento Penal nos obligan a
preparar a los operadores del sistema, haciendo necesario capacitar
recursos humanos de excelencia y calidad para enfrentar los nuevos desafíos
que plantea el derecho Penal. El nuevo Código de
Procedimiento Penal está orientado a lograr una justicia pronta y
complicada, porque cuando la justicia tarda es injusta. En este contexto,
las líneas rectoras del nuevo Código de Procedimiento Penal están
conformadas por un escrupuloso sistemas de garantías, investigación
eficiente, Oralidad plena, participación ciudadana, revalorización de la
víctima, control sobre la retardación de justicia, respeto por la
diversidad cultural, una verdadera judicialización de ejecución penal,
además de la simplificación del proceso.
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